| SOCIEDADE GALEGADE NEUROLOXÍA | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
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Índice
| PRÓLOGO AL
SEGUNDO NÚMERO M. Arias Gómez. Vicepresidente SGN |
Han pasado ya 150 años desde que viera por primera vez la luz el más grande médico-científico que han dado las tierras hispánicas: nos referimos a Ramón y Cajal, que describió la teoría neuronal y que sería galardonado con el Premio Nobel de Medicina. Fue precisamente D. Santiago el que, con medios que hoy calificaríamos de rudimentarios, acertó a comprender que el Sistema Nervioso no está constituído por una red, sino por elementos individuales (neuronas) que, estando separadas, establecen contactos sinápticos; el impulso nervioso conducido siempre en una misma dirección (polarización dinámica), pasa de una neurona a otra.
Después del obligado preámbulo inicial, queremos presentar el segundo número del Boletín, que la Sociedade Galega de Neuroloxía edita para divulgar el conocimiento neurológico (conocimiento realmente vital al referirse al sistema orgánico de más alto rango, que constituye el soporte de la esencia de cada individuo).
En este Boletín hemos querido referirnos a aspectos particulares de patologías neurológicas prevalentes: así se analizan las alteraciones del sueño que se presentan en los pacientes afectos de parkinsonismo; se revisan las peculiaridades de la dualidad mujer-epilepsia; se esbozan los trastornos del desarrollo de la corteza neuronal (es decir de la migrción y maduración de las neuronas desde su nido inicial periependimario); el síndrome de Guillain-Barrè cuyo pronóstico, antaño infausto, ha trocado radicalmente de faz, puede presentarse en la clínica de diversas maneras; no toda cefalea es migraña ni cefalea tensional y estamos ahora en condiciones de reconocer y tratar la no excepcional cefalea por baja presión del líquido cefalorraquídeo. Finalmente se presenta una revisión de los conocimientos actuales de la enfermedad degenerativa de la neuronas motoras (la denominada ELA), que sigue teniendo u pronóstico desalentador aunque no haya sido capaz de doblegar al incombustible Stephen Hawkins, cuya preclara mente nos sigue desvelando los misterios del devenir cósmico.
Trastornos de la conciencia, alteraciones del comportamiento, deterioro de memoria, problemas amocionales, fallos en el lenguaje, parálisis, alteraciones sensoriales, movimientos involuntarios, trastornos sensitivos, calambres, contracturas... estos y otros muchos son los síntomas que producen las enfermedades del Sistema Nervioso. Mucha es la mies y pocos los obreros (neurólogos), pero para que la labor de éstos resulte eficaz debe sustentarse, sin ningún tipo de dudas, en una fluida y rápida conexión -cual impulso nervioso aunque bidireccional- con la medicina primaria (verdaderamente también de primera línea). Este es el espíritu de colaboración que esta modesta publicación intenta fomentar.
| ANTICONCEPCIÓN
Y EMBARAZO EN LA MUJER EPILÉPTICA M.C. Pérez Sousa. Hospital A. Marcide. Ferrol |
La epilepsia es una de las patologías más frecuentes en Neurología. Su prevalencia en la población es de un 1% y al menos la mitad son mujeres. Teniendo en cuenta que un 80% de los casos debutarán antes de los 25 años, nos encontramos con un colectivo al que se ha de prestar una especial atención : la mujer epiléptica en edad fértil.
En ocasiones las pacientes nos plantean preguntas acerca del riesgo que un embarazo puede suponer para ellas y los posibles daños en la descendencia. Sin embargo, todavía es frecuente que estas cuestiones surjan cuando la gestación ya es un hecho. Los neurólogos nos esforzaremos por clarificar estas cuestiones, informar de las medidas anticonceptivas más eficaces y, si la mujer lo desea, planificar el embarazo en condiciones óptimas.
ANTICONCEPCIÓNLa píldora anticonceptiva (ACO) es el método no quirúrgico más seguro y no influye en el empeoramiento de las crisis. El porcentaje de fracasos puede, sin embargo , llegar a duplicarse en el caso de que la mujer tome un fármaco antiepiléptico (FAE) inductor enzimático.
La concentración sérica de hormonas esteroideas aportadas por el ACO depende de su metabolismo hepático, mediado por el sistema enzimático del citocromo P450 , y de su unión a proteinas. Los FAE que inducen el citocromo P450 también aumentan la síntesis proteica, por lo que disminuirá la fracción libre y activa de estrógenos y progestágenos y por tanto la eficacia del anticonceptivo.
FAE inductores implicados en fallos de la anticoncepción oral son fenitoína (DFH) , fenobarbital (FNB), primidona (PRM), carbamacepina (CBZ) y etosuccimida (ESM). Entre los nuevos , la oxcarbacepina es inductora aunque en menor medida que la CBZ y el topiramato también, por lo que pueden disminuir la eficacia del ACO. En estos casos debemos prescribir una formulación que contenga como mínimo 50 mcg de etinilestradiol .
El ácido valproico (AVP) es un FAE inhibidor por lo que no modifica los niveles hormonales dependientes del ACO. La lamotrigina (LTG), gabapentina y levetiracetam no tienen un metabolismo mediado por el citocromo P450 por lo que no afectan al ACO. En el caso de la tiagabina tampoco se afectan las concentraciones a pesar de ser inductor enzimático.
EMBARAZOLa mayoría de las epilépticas tendrán un embarazo, parto y descendencia normales. De todos modos ,hasta en un 30% de casos sufrirán un empeoramiento a causa de cambios hormonales que modifican la farmacocinética de los FAEs, hiperventilación en el tercer trimestre , privación de sueño , incumplimiento terapéutico por miedo a teratogenia , estrés...También tienen un mayor número de abortos, partos inducidos y cesáreas que la población general.
Por su parte, el feto puede sufrir daños por las crisis maternas ( status de mal epiléptico y crisis intraparto causan una mortalidad fetal elevada ) y por la farmacoterapia (teratogenia). El mecanismo teratogénico más probable es el déficit de folatos que induce la medicación.Los barbitúricos ,PRM y DFH se asocian a defectos cardiacos y labio leporino ,el AVP y la CBZ a espina bífida. De los nuevos FAE la LTG tiene el mejor perfil pero todos son teratógenos.
La situación ideal se obtendrá planificando el embarazo con la paciente libre de crisis , sin tratamiento o en monoterapia con un FAE poco teratógeno a la dosis mínima eficaz y con suplementos de ácido fólico desde un mes antes de la concepción y durante el primer trimestre (0.4 mg al día y 4 mg si hay antecedente de espina bífida , politerapia o toma de CBZ o AVP).
LACTANCIALos antiepilépticos clásicos y los nuevos son compatibles con la lactancia aunque pueden ocasionar reacciones adversas al niño por su inmadurez enzimática. Debe evitarse el clonacepam, los barbitúricos y benzodiacepinas. Si se opta por la lactancia artificial se provocará un síndrome de deprivación en el niño. En el caso de la lactancia materna le provocaría somnolencia y dificultad en la succión. En todo caso si la lactancia interfiriese el ritmo de sueño de la madre y por ello precipitase crisis se ha de emplear lactancia mixta o artificial.
| VARIANTES
DEL SÍNDROME DE GUILLAIN-BARRÈ
A. Martínez Pérez-Balsa. Hospital da Costa. Burela. |
INTRODUCCIÓN
El síndrome de Guillain-Barré (SGB) o polineuropatía desmielinizante inflamatoria aguda es la causa más frecuente de tetraparesia aguda en los países occidentales. Se trata de una enfermedad de patogenia autoinmune que clínicamente se caracteriza por:
Síntomas motores: Debilidad relativamente simétrica en las cuatro extremidades que progresa durante varios días a semanas, siguiendo de forma típica una progresión ascendente. Es frecuente la paresia facial, generalmente bilateral. Otros nervios craneales se afectan con menos frecuencia y pueden dar lugar a diplopia por debilidad de los músculos extraoculares, ptosis palpebral o disfagia por debilidad de la musculatura orofaríngea. Cuando la debilidad es acusada puede ocurrir afectación de la musculatura respiratoria con compromiso respiratorio que obligue a la ventilación mecánica del paciente.
Síntomas sensitivos: Es frecuente la aparición precoz de parestesias en las manos y los pies. No son raros otros síntomas como dolor o hipoestesia distal y simétrica en las extremidades, afectando de forma predominante a la sensibilidad profunda.
Reducción de los reflejos tendinosos: Hiporreflexia o arreflexia, que puede aparecer precozmente, aunque a veces no se manifiesta hasta que la debilidad y los trastornos sensitivos están bien establecidos.
Trastornos autonómicos: Se manifiestan como fluctuaciones marcadas de la tensión arterial, arritmias cardíacas, alteraciones de la motilidad gastrointestinal, retención urinaria o trastornos en la sudoración.
Los estudios diagnósticos complementarios más útiles son: 1. Estudio del líquido cefalorraquídeo (LCR): De forma característica muestra la clásica disociación albúmino-citológica o elevación de la concentración de proteínas con células normales o sólo ligeramente elevadas. 2. Estudios neurofisiológicos: Muestran hallazgos de desmielinización multifocal y difusa en el sistema nervioso periférico, con datos de daño axonal secundario en los casos más graves. En la mayoría de los casos el síndrome sigue un curso monofásico, con un empeoramiento progresivo durante unos días o semanas (habitualmente menos de 4 semanas) seguido de una fase de estabilización y posterior mejoría durante semanas o meses. Con frecuencia existe el antecedente de un cuadro infeccioso, generalmente gastrointestinal o respiratorio, en las semanas previas, que actuaría como desencadenante de la reacción autoinmune contra elementos de la vaina de mielina del sistema nervioso periférico.
FORMAS VARIANTES DEL SGB
Aunque ésta es la descripción de un caso característico de SGB, existen formas clínicas atípicas que se apartan de la misma. La relación de estas formas variantes con el SGB clásico viene sugerida por: a) Su patocronia similar al síndrome clásico; b) Su asociación con el antecedente de un cuadro infeccioso en los días o semanas previos; c) Su presumible patogenia autoinmune; d) La frecuente existencia de formas intermedias entre las formas variantes y el síndrome clásico, y la ocasional evolución de una forma variante a la forma clásica en el curso de la enfermedad; e) Los resultados de los estudios complementarios similares al SGB, en especial la hiperproteinorraquia sin pleocitosis en el LCR y, en algunas de las formas, el hallazgo de datos de desmielinización del sistema nervioso periférico en los estudios neurofisiológicos. En algunas de estas formas pueden detectarse en el suero de los pacientes diferentes tipos de anticuerpos antigangliósidos, que presumiblemente desempeñan un papel patogénico y cuya determinación puede tener un valor diagnóstico.
Una clasificación de estas formas variantes podría ser:
Síndrome de Miller Fisher.
Formas axonales: Neuropatía motora axonal aguda y Neuropatía sensitivo-motora axonal aguda.
SGB sensitivo puro.
SGB motor puro.
Pandisautonomía aguda.
Variantes regionales: faringo-cérvico-braquial, paraparética, diplejia facial, ptosis sin oftalmoplejia, formas oculomotoras puras
Síndrome de Miller Fisher.
La triada clínica característica consiste en oftalmoplejia, ataxia y arreflexia. El síntoma inicial suele ser diplopia, y el trastorno oculomotor más precoz la parálisis de la abducción unilateral o bilateral. Habitualmente se desarrollan de forma progresiva diferentes grados de paresia de otros movimientos oculares, pudiendo llegarse a una oftalmoplejia prácticamente completa. Es frecuente la ptosis palpebral. Las pupilas se afectan en menos de la mitad de los casos. La ataxia suele aparecer unos días después de las alteraciones oculomotoras, y afecta tanto a la marcha como a los movimientos de las extremidades. Muchos pacientes refieren parestesias acras y faciales. Otros síntomas menos frecuentes son debilidad de la musculatura facial u orofaríngea o una ligera debilidad de extremidades. Algunos casos progresan hacia una forma típica de SGB. Apoyan el diagnóstico la elevación de proteínas en el LCR, la reducción de la amplitud de los potenciales de acción sensitivos en los estudios neurofisiólógicos y la detección de anticuerpos anti-GQ1b, presentes en el suero del 80-90% de los pacientes. El diagnóstico diferencial debe hacerse principalmente con el botulismo, la miastenia gravis y lesiones estructurales (isquémicas, inflamatorias...) del tronco cerebral.
Formas axonales.
En ellas, a diferencia del SGB clásico, los estudios neurofisiológicos en las fases precoces de la enfermedad no muestran hallazgos sugestivos de desmielinización, sino de daño axonal. Los estudios neuropatológicos sugieren que la reacción autoinmune ataca a la membrana axonal en los nodos de Ranvier, y no a la célula de Schwann de la vaina de mielina, como en el SGB clásico. Se distinguen dos formas: a) Neuropatía motora axonal aguda: Clínicamente es similar al SGB clásico, aunque sin alteraciones sensitivas. Su pronóstico es bueno, con una tasa de recuperación similar al SGB clásico. En un alto porcentaje de casos se detectan en el plasma de los pacientes anticuerpos anti-GM1. Existe otra forma clínicamente similar, aunque más grave y con peor pronóstico, asociada a anticuerpos anti GalNAc-GD1a. Es frecuente el antecedente de gastroenteritis por Campylobacter jejuni en las semanas previas. b) Neuropatía sensitivo-motora axonal aguda: En ella hay disfunción motora y sensitiva, y es una forma más agresiva y de peor pronóstico funcional que la forma motora y que el SGB clásico. En ambas formas puede haber elevación de las proteínas en el LCR en el curso de la enfermedad.
SGB motor puro.
No se acompaña de los síntomas y signos sensitivos presentes en la forma clásica del síndrome. Los estudios neurofisiológicos muestran datos de desmielinización, a diferencia de la neuropatía motora axonal aguda.
SGB sensitivo puro.
Los síntomas son predominantemente o exclusivamente sensitivos, con hipoestesia y parestesias acras. El diagnóstico diferencial debe hacerse principalmente con la neuronopatía sensitiva paraneoplásica, la neuropatía del síndrome de Sjögren y ciertas neuropatías tóxicas. Tiene un pronóstico excelente y con frecuencia el tratamiento es innecesario.
Pandisautonomía aguda.
La existencia de disfunción autonómica en el SGB es frecuente. Sin embargo, hay casos de disautonomía aguda como única manifestación de la enfermedad. El cuadro clínico consiste en la instauración aguda de trastornos autonómicos similares a los que ocurren en el SGB clásico: disfunción gastrointestinal (vómitos, dolor abdominal, estreñimiento, diarrea), hipotensión ortostática, retención o incontinencia urinaria, alteraciones pupilares y disminución de la sudoración y de las secreciones salivares y lagrimales. A veces hay hiporreflexia o arreflexia. La enfermedad es monofásica y mejora de forma espontánea, aunque con frecuencia la recuperación no es completa y quedan secuelas persistentes.
Variantes regionales.En ocasiones un cuadro clínico que comienza como una de estas variantes evoluciona posteriomente a un SGB clásico, pero otras veces mantiene el patrón atípico durante todo el curso de la enfermedad. Algunas de estas formas son: a) Forma faringo-cérvico-braquial: La debilidad afecta precozmente a la musculatura faríngea y flexora cervical para más adelante afectar también a los brazos, pero respetando de forma absoluta o relativa las extremidades inferiores. Puede haber también afectación oculomotora y de la musculatura facial. Debe hacerse el diagnóstico diferencial con el botulismo y la miastenia gravis. b) Forma paraparética: Ocurre una debilidad aislada de las piernas con arreflexia, que simula una lesión de la cola de caballo o del cono medular, pero con una disfunción esfinteriana ausente o leve. c) Otras formas regionales: Puede ocurrir afectación aislada de la musculatura facial (diplejia facial), oculomotora o elevadora del párpado superior (ptosis palpebral sin oftalmoplejia). Ante un paciente con una de estas formas localizadas orientan hacia su relación con el SGB la comprobación de reflejos tendinosos reducidos o abolidos, la existencia de parestesias acras y los resultados de los estudios complementarios.
Tratamiento de las formas variantes.
La baja frecuencia de estas formas explica la ausencia de ensayos clínicos adecuados para valorar la eficacia de medidas terapéuticas en ellas. Además del tratamiento sintomático y de las medidas de soporte habituales, existen evidencias de que tanto la plasmaféresis como la administración de inmunoglobulinas intravenosas (Ig i.v.) son de utilidad en las variantes del SGB, aunque en las formas con anticuerpos antigangliósidos (neuropatía axonal motora aguda con anticuerpos anti-GM1, síndrome de Miller Fisher con anticuerpos anti-GQ1b) se recomienda utilizar las Ig i.v.
| CEFALEA POR
HIPOTENSIÓN INTRACRANEAL
M. Aguado Valcárcel. Vigo |
En humanos, la media de presión de líquido cefalorraquídeo (LCR) es de 150 mmH2O, con un rango de 65 a 200 mmH2O en decúbito lateral. Los síntomas de hipotensión intracraneal ocurren con presiones por debajo de 65 mmH2O.
Con la envoltura craneoespinal intacta, el cerebro se sostiene sobre el LCR, ejerciendo éste una función de flotador, de tal manera que el peso del cerebro en aire es de 1500 gr y en LCR de tan sólo 48 gr. Este peso es soportado por su anclaje a la cavidad craneal a través de estructuras vasculares. Por tanto, si disminuye el volumen de LCR, el cerebro desciende rostrocaudalmente y arrastra consigo estructuras sensibles al dolor, en especial los nervios craneales V, IX y X, y las primeras tres raíces cervicales. Este descenso es más evidente en la postura de bipedestación por el efecto de la gravedad y por ello empeora la cefalea.
La cefalea por disminución de la presión de LCR, según los criterios de la International Headache Society (I.H.S. 1988), es aquella que aparece o empeora en menos de 15 minutos al ponerse el paciente en bipedestación y desaparece o mejora en menos de 30 minutos al volver a la posición supina.
La hipotensión intracraneal se puede clasificar en dos categorías:
La causa más frecuente de hipotensión intracraneal es la punción lumbar, bien diagnóstica o por anestesia. La cefalea post-punción aparece hasta en al 40% de los pacientes, más frecuentemente en mujeres jóvenes y con poco peso, y rara vez en adultos mayores de 60 años. La cefalea puede iniciarse a las pocas horas o, incluso, puede tardar en aparecer 1 semana, lo habitual son 12-24 horas y en la mayoría de los casos dura menos de 7 días. No hay evidencia de que la incidencia de la cefalea post-punción disminuya con medidas como el reposo en decúbito supino o prono, ni con una hidratación adecuada; el único método que se ha demostrado eficaz en algunos estudios es la utilización de agujas de menor diámetro.
La hipotensión intracraneal espontánea, por definición, es aquella en la que no hay evidencia de traumatismo del sistema nervioso central ni punción lumbar previa. Se han descrito tres posibles mecanismos para explicar su fisiopatología:
Probablemente sea la 3) la principal causa de hipotensión intracranel espontánea y puede estar en relación con traumatismos menores como caer sentado, el coito, orgasmo, salvas de estornudos o tos, ejercicio vigoroso...
La cefalea, como ya dijimos, característicamente empeora con la bipedestación y mejora con el decúbito; puede ser frontal, occipital, o, más frecuentemente difusa. El dolor suele ser severo, pulsátil y empeora con el movimiento y el esfuerzo. En ocasiones se acompaña de náuseas, vómitos, vértigo o sensación de mareo.
Otros síntomas que aparecen junto a la cefalea en el síndrome de hipotensión intracraneal (SHI) son, dolor de cuello o interescapular, radiculopatía, diplopia, visión borrosa y, menos frecuentemente, acorchamiento o debilidad facial.
El diagnóstico de sospecha de SHI es fácil cuando existe un desencadenante obvio (pj: punción lumbar) y cuando la cefalea es típica. Pero esto no siempre es tan fácil y es necesario recurrir a pruebas complementarias. El LCR suele ser normal, aunque a veces presenta pleocitosis linfocítica e hiperproteinorraquia y la presión de apertura habitualmente es menor de 65 mmH2O. Los hallazgos de RM son muy llamativos; lo más característico es un engrosamiento difuso de la paquimeninge con captación homogénea de gadolinio; también pueden aparecer colecciones (higromas o hematomas) subdurales que típicamente no producen desplazamiento de la línea media ni colopsan los surcos; disminución del tamaño de los ventrículos y/o descenso rostrocaudal del encéfalo. Se puede hacer también Doppler transcraneal de la vena oftálmica superior, que en estos pacientes presenta un mayor diámetro y una mayor velocidad de flujo. Para intentar detectar el posible sitio de fuga de LCR en la dura se hacen otra serie de estudios como pueden ser una Cisternografía con isótopos radiactivos, Tac postmielogrofía, mielo-RM...
En cuanto al tratamiento, lo primero es iniciar
medidas conservadoras, como el reposo en cama, ya que muchos pacientes mejoran
espontáneamente; si no es así, se pueden intentar tratamientos farmacológicos
como cafeina, teofilina, corticoesteroides, ACTH... o bien infusión de sangre
autóloga en el espacio epidural (parche hemático), de dextrano, morfina...
La incidencia real de la cefalea por hipotensión intracraneal es desconocida, ya que, la cefalea es un síntoma muy común y como la exploración física habitualmente es normal, el síndrome puede pasar desapercibido. Conviene resaltar el interés de la postura en relación con la cefalea, si ésta se presenta o se agrava al estar acostado puede ser debida a un síndrome de hipertensión intracraneal y cuando, por el contrario, aparece con la bipedestación y típicamente mejora con el decúbito habrá que pensar en la posibilidad de que nos encontremos frente a un Síndrome de Hipotensión Intracraneal.
| ALTERACIONES DEL SUEÑO EN LA E. DE PARKINSON Y OTROS PARKINSONISMOS
A. Sesar Ignacio. Hospital de Conxo. Complexo Hospitalario Universitario de Santiago |
Los trastornos del sueño en los pacientes con enfermedad de Parkinson son muy frecuentes. Afectan aproximadamente al 75% de los pacientes. Ya James Parkinson en su descripción original de la enfermedad mencionaba las alteraciones del sueño. En muchas ocasiones pasan, sin embargo, despercibidos, tal vez por el predominio de los síntomas motores o psiquiátricos. El conocimiento de estas alteraciones y la aplicación de un tratamiento adecuado pueden mejorar notablemente la calidad de vida del paciente.
El origen de los trastornos del sueño en la enfermedad de Parkinson es multifactorial, lo que dificulta delimitar el papel que representa cada uno de los factores implicados. La degeneración neuronal, tanto de las células dopaminérgicas como de células no dopaminérgicas, la administración de fármacos para el tratamiento de la enfermedad y de trastornos asociados, la frecuente avanzada edad de los pacientes, los trastornos motores, psiquiátricos, respiratorios y el dolor que genera la enfermedad condicionan todos ellos en diversa medida que el sueño de los parkinsonianos no sea normal.
El ciclo sueño-vigilia está regulado por los sistemas colinérgico (vigilia y sueño REM), serotoninérgico (sueño no REM), dopaminérgico (sueño REM) y noradrenérgico (vigilia). En la enfermedad de Parkinson la pérdida neuronal de la sustancia negra, núcleos del rafe, locus coeruleus y núcleos pedúnculo-pontinos disminuye la cantidad de dopamina, noradrenalina, serotonina y acetilcolina, lo que altera el ciclo del sueño.
Las alteraciones del sueño más frecuentes descritas en la enfermedad de Parkinson son la dificultad para conciliar el sueño, la fragmentacién del sueño, las alteraciones de la vigilia (somnolencia diurna y ataques de sueño) y las parasomnias (trastorno del comportamiento del sueño REM, ensueños alterados y mioclonías nocturnas).
La dificultad para conciliar el sueño se ha descrito en pacientes sin tratamiento. Es relativamente frecuentes en estadios iniciales de la enfermedad debido que la medicación dopaminérgica disminuye el sueño lento y el sueño REM actuando sobre receptores D1. Este efecto suele ceder según avanza la enfermedad. La selegilina también puede condicionar insomnio. El tratamiento de este problema consiste en retirar la selegilina o dar más temprano la dosis nocturna de levodopa. Si la alteración persiste se pueden aplicar benzodiacepinas.
La fragmentación del sueño es el trastorno del sueño más frecuente en la enfermedad de Parkinson. En general los pacientes descansan normalmente las dos o tres primeras horas. A partir de entonces se producen frecuentes despertares que hacen que el sueño no sea reparador. La repercusión diurna es variable, ya que un pobre descanso nocturno no tiene por qué dar lugar a somnolencia diurna. Las causas son múltiples. En general este trastorno es más frecuente según avanza la enfermedad debido alteraciones motoras (acinesia nocturna, rigidez, síndrome de los movimientos periódicos del sueño). EL papel de la terapia dopaminérgica depende del estadio de la enfermedad. En estadios iniciales suele favorecer la fragmentación del sueño por la razón expuesta en el párrafo anterior, mientras que en estadios avanzados el efecto beneficioso motor supera el efecto negativo sobre el sueño. Para tratar la fragmentación del sueño debe determinarse si se relaciona más con las alteraciones motoras o con el efecto de la levodopa. En el primer caso hay que aumentar la terapia dopaminérgica, añadir una toma de madrugada o utilizar levodopa retardada. En el segundo caso se recomienda adelantar la toma de la noche. El empleo de benzodiacepinas puede ser beneficioso.
Las alteraciones de la vigilia en la enfermedad de Parkinson han adquirido un enorme interés en los últimos años debido a la atención que se ha prestado a la somnolencia y ataques de sueño producidos por los fármacos dopaminérgicos. Se cree que la estimulación de receptores D2 y D3 de vías extraestriatales es la causa de estos problemas. La somnolencia ocurre en la mitad de los pacientes tratados. Hay que diferenciarla de la astenia. A su génesis también contribuye una alteración del ritmo circadiano y la falta de descanso nocturno, aunque ya se ha dicho que no siempre existe correlación entre ambos trastornos. Los ataques de sueño constituyen la forma más grave de somnolencia diurna. Al aplicar la prueba de latencias del sueño se ha comprobado que algunos de los pacientes con somnolencia diurna, sobre todo los más graves, presentan el llamado fenómeno de intrusión de sueño REM al inicio del sueño, característico de la narcolepsia. Por tanto se trata de un síndrome parecido a la narcolepsia, en cuya patogenia también se han implicado los receptores D2. Estudios recientes sugieren que este síndrome puede darse en pacientes parkinsonianos que no han recibido tratamiento. Es probable que sdemás existan factores genéticos implicados en su producción. Las alteraciones de la vigilia si no son muy graves pueden responder a la reducción de la medicación dopaminérgica. Si el paciente presenta ataques de sueño similares a los de la narcolepsia se ha sugerido la aplicación de modafinil, bupropión o psicoestimulantes anfetamínicos.
Las parasomnias son fenómenos inoportunos que ocurren durante el sueño acompañados frecuentemente de actividad física de variable complejidad. En la enfermedad de Parkinson pueden darse alteraciones del comportamiento del sueño REM, ensueños vívidos, mioclonías, somniloquia, terrores nocturnos o sonambulismo. Los más frecuentes son los dos primeros. El trastorno del comportamiento del sueño REM da lugar a episodios de ensueños muy vívidos con actividad motora consecuente con el sueño de carácter desagradable y contenido persecutorio. Está causado por alteraciones estructurales del área que rodea al locus coeruleus, de modo que no se produce atonía muscular durante el sueño REM. Puede preceder al comienzo de la enfermedad de Parkinson. Se trata con levodopa o clonacepam. Los ensueños vívidos (sin alteración motora) aparecen a menudo en estos pacientes, a veces al inicio del tratamiento; se piensa que pueden deberse a una hipersensibilidad dopaminérgica de la vía mesolímbica. Se acompañan de alucinaciones nocturnas; algunos de estos pacientes desarrollan psicosis. El tratamiento se hace reduciendo la medicación dopaminérgica. Si no es suficiente o no es posible se pueden administrar los neurolépticos atípicos. Además de las alteraciones del sueño anteriormente descritas los pacientes con enfermedad de Parkinson pueden presentar unos fenómenos matutinos que tienen que ver con el nivel de levodopa durante el sueño nocturno. Son la distonía matutina y el beneficio del sueño. La distonía matutina es consecuencia de niveles nocturnos de levodopa bajos. Consiste en rigidez de la pierna con flexión y eversión del pie y flexión de los dedos. Puede ser bilateral. Es dolorosa. Se trata aumentado la cantidad de la toma nocturna de levodopa o con una toma extra de madrugada. El beneficio del sueño es el fenómeno contrario pues consiste en la mejoría de los síntomas motores tras el sueño nocturno. Se da con más frecuencia con dosis nocturnas altas de dopa o formas de liberación lenta.
Las alteraciones del sueño también se dan en otros parkinsonismos. Así en la atrofia multisistema son frecuentes la fragmentación del sueño, las apneas del sueño y el trastorno del comportamiento del sueño REM, que a veces precede al inicio de la enfermedad. Un trastorno potencialmente letal es la parálisis nocturna de la abducción de las cuerdas vocales. En la parálisis supranuclear progresiva hay también fragmentación del sueño y una gran reducción, incluso ausencia, del sueño REM. Finalmente los pacientes con demencia por cuepos de Lewy son muy propensos a los ensueños vívidos y las alucinaciones nocturnas provocadas por fármacos. En estos pacientes el trastorno del comportamiento del sueño REM también puede preceder al comienzo de la enfermedad.
En conclusión los trastornos del sueño en la enfermedad de Parkinson son muy frecuentes, a menudo pasan desapercibidos porque se presta más atención a otros síntomas pero su conocimiento permite diagnosticarlos y mejorar la calidad de vida del paciente, por lo que hay que tenerlos en cuenta.
ALTERACIONES DEL SUEÑO EN LA ENFERMEDAD DE PARKINSON
Dificultad para conciliar el sueño.
Fragmentación del sueño
Alteración de la vigilia:
Somnolencia diurna
Ataques de sueño.
Parasomnias:
Trastorno del comportamiento del sueño REM.
Ensueños vívidos.
Mioclonías nocturnas.
Somniloquia.
Terrores nocturnos.
Sonambulismo.
| MALFORMACIONES
DEL DESARROLLO CORTICAL CEREBRAL
M. Seijo Martínez. Complexo Hospitalario de Pontevedra. |
INTRODUCCIÓN
Las enfermedades del desarrollo cortical son de creciente consideración en el estudio de la patológica neurológica, sobre todo en epilepsia. La neuroimagen mediante resonancia magnética (RM) permite su diagnóstico, y se observa que la prevalencia de estas enfermedades, previamente consideradas raras y solo diagnosticadas en estudios patológicos post-mortem , es muy superior al esperado. Así mismo, avances recientes en la biología y genética han permitido clarificar y clasificar estas enfermedades de una forma mas precisa y coherente.
En este trabajo se hace una revisión general de las malformaciones del desarrollo cortical. La división del desarrollo del córtex en fases diferenciadas permite elaborar un esquema conceptual practico y sencillo para el clínico (Ver Tabla al final).
DESARROLLO DEL CORTEX CEREBRALEl córtex comienza su formación a las tres semanas post-gestación, poco después de la fusión rostral del tubo neural. En el desarrollo del córtex podemos delimitar tres fases bien diferenciadas:
La fase proliferativa comienza aproximadamente a las 4 semanas de edad gestacional en la región ventricular en donde se ubican las células madre precursoras de neuronas, astrocitos, y oligodendroglia. En las etapas iniciales de la neurogenesis, las mitosis son simétricas, y ambas células hijas siguen el ciclo celular como progenitoras. Alrededor del 40º día post-concepción, las divisiones celulares en la zona germinal comienzan a ser asimétricas, y cada célula madre progenitora produce dos células hijas desiguales: una célula hija se diferenciará en una neurona post-mitótica que migra a la placa cortical, mientras que la otra célula hija sigue el ciclo proliferativo, o muere. Por diversas señales todavía desconocidas, la células post-mitóticas que salen del ciclo celular para convertirse en neuronas o glía gradualmente aumenta hasta que el capacidad proliferativa de la zona germinal se agota.
La migración neuronal desde la región subventricular aparece en dos etapas que duran varios meses:
Las neuronas son guiadas desde la zona germinal ventricular hasta su destino en el córtex mediante las fibras glía radiales. Esta glía especializada tiene su soma en la región ventricular y el pie en la superficie pial. Existe asimismo una migración tangencial en el córtex. Exceptuando la primera capa, el córtex se forma siguiendo una secuencia las primeras neuronas que alcanzan la placa cortical son las mas profundas, y las que migran mas tarde ocupan las posiciones superficiales.
La tercera fase del desarrollo del córtex, la organización cortical, aparece justo después de la migración aunque puede existir arborización axonal cortical antes de finalizar la migración neuronal.
El fenómeno de apoptosis es importante en todas las fases de la formación del córtex ya que existe una sobreproducción de 25-50% de neuroblastos. Existe asimismo, un control genético es muy estricto sobre todas las fases de desarrollo cortical.
I. ENFERMEDADES DE LA PROLIFERACIÓN Y DIFERENCIACIÓNLas entidades incluidas se caracterizan por un aumento o reducción de neuronas (y glía) con o sin proliferación de tipos de células anormales. Una reciente revisión de la clasificación (Tabla 1) incorpora a este grupo las enfermedades secundarias a la apoptosis anormal, incluyendo las microcefalia y megalencefalia. También se incluyen las formas mas severa de disgenesias corticales focales como la displasia focal cortical tipo Taylor. En esta ultima y en la megalencefalia, la arquitectura cortical esta muy alterada, y existen elementos celulares aberrantes con neuronas displásicas y células en “globo”.
La displasia focal cortical es la forma mas frecuente de displasia focal diagnosticada en paciente con epilepsia refractaria. El desorden comicial comienza en la primera década de la vida, con crisis focales o generalizadas. La localización de la lesión dicta la evolución clínica, y la mayoría de los pacientes presentan lesiones corticales extra-temporales.
La hemimegalencefalia presenta con aumento del volumen hemisférico unilateral. La histología es muy desorganizada con neuronas heterotopicas dispersas por la sustancia blanca y alteración de los surcos. La presentación clínica suele ser con epilepsia severa que debuta en los primeros meses de la vida y retraso intelectual. Se puede asociar a diversas enfermedades dérmicas que representan mosaicismos somáticos.
II. ENFERMEDADES DE LA MIGRACIÓN NEURONAL: HETEROPATÍA DE LA SUSTANCIA GRISSon secundarias a la alteración de los mecanismos celulares y moleculares que guían la migración de neuroblastos. Suponen una acumulación de neuronas en localización anormal y pueden aparecer por:
HETEROTOPIA SUBEPENDIMARIA También se denomina heterotopia nodular periventricular. Son islotes anormales de neuronas en las zonas ventriculares o subventriculares. El defecto de la migración aparece en su etapa inicial.
Es el tipo de displasia cortical mas frecuente. Puede ser aislada, ligada o no ligada a cromosoma X, asociarse a otras malformaciones SNC (Chiari II, agenesia de cuerpo calloso), y a diversas alteraciones metabólicas.
Anatómicamente, puede ser unilateral focal, bilateral focal, o difuso bilateral (BPNH). Esta ultima suele estar ligada a cromosoma X.
Muchos pacientes son diagnosticados como hallazgo incidental mediante estudios de neuroimagen. La epilepsia es la manifestación clínica mas frecuente, apareciendo en el 80% de los casos, y suele debutar en la 2ª década de la vida. El desorden comicial puede ser generalizada o focal. La prevalencia de PNH en epilepsia es desconocida pero en algunas series alcanza el 20%. Aunque la materia gris heterotopica tiene potencial epileptógeno, muchos pacientes presentan patología dual: esclerosis con/sin atrofia hipocampica y heterotopia (extra-hipocampica). Esto tiene relevancia el pacientes candidatos a cirugía de la epilepsia. Aproximadamente 20 % de los pacientes, en especial los varones, presentan alteraciones cognitivas. Los trastornos cognitivos son menos prevalentes en las heterotopias unilaterales focales.
Se han descrito varios síndromes asociados a las heterotopias subependimarias, y los fenotipos siempre son mas severos en los varones
La RM es diagnóstica, revelando nódulos ventriculares o subventriculares que improntan sobre las paredes laterales de los ventrículos. Se deben diferenciar de los nódulos subependimarios de la esclerosis tuberosa, que son mas pequeños, menos extensos, frecuentemente calcificados, no homogéneos , y con intensidades de señal que están en paralelo a la sustancia blanca.
El síndrome de la BPNH se ha ligado al gen de la filamina 1 (FLN 1). El producto del gen es una fosfo-proteína que entrecruza la actina del citoesqueleto. Sin este entrecruzamiento, las neuronas no se pueden extender por las células gliales radiales, con el consiguiente arresto de la migración al córtex.
HETEROTOPIA SUBCORTICALEs mucho menos prevalente que la variedad anterior, y con una morfología y etiología distintas. Es una enfermedad esporádica, y las mutaciones genéticas son somáticas. La clínica varia en función del tamaño de la lesión y su efecto sobre el córtex. Pueden existir alteraciones motoras en el caso de heterotopias unilaterales o alteraciones intelectuales en presencia de lesiones grandes bilaterales. La epilepsia es casi universal, puede ser focal o generalizada, y suele debutar en la 1ª -2ª década. El estudio electroencefalográfico revela alteraciones regionales ( y no claramente focales) de epileptogénesis. El diagnóstico es mediante resonancia magnética, y aproximadamente en 70% pacientes el cuerpo calloso esta agenético o hipogenético.
HETEROTOPIA EN BANDATambién denominado síndrome de doble córtex, heterotopia laminar, o displasia difusa cortical. En esta enfermedad aparece una capa de neuronas en formación lineal, atrapadas en la sustancia blanca y arrestadas prematuramente antes de alcanzar el córtex. El córtex cerebral es normal de 6 capas, con una capa de sustancia blanca bien mielinizada y con fibras en U. Justo por debajo esta la banda heterotopica de materia gris. La banda no constituye un córtex ya que no hay laminación horizontal. Previamente, se clasificaba dentro de las heterotopias, pero hallazgos genéticos recientes indican que la heterotopia en banda supone el extremo menos severo dentro del espectro de lisencefalia (agiria-paquigiria). El córtex cerebral de la lisencefalia es de 4 capas.
Mutaciones genéticas de dos cromosomas distintos causan lisencefalia: LIS 1 (PAFAH1) localizado en el cromosoma 17p13.3 y doblecortina (DCX) localizado en el cromosoma Xq22.3-q24. El producto de estos dos genes no tienen relación estructural ni funcional conocida entre ellos. Dado que LIS1 se localiza en un gen autosómico, existen dos copias. Los pacientes con lisencefalia (clásica o de tipo I) con una mutación en el cromosoma 17 presentan haploinsuficiencia , indicando que la reducción del 50% de la proteína LIS produce el fenotipo. Mutaciones del DCX desencadenan lisencefalia solo en los varones hemicigotos, pero heterotopia en banda en mujeres heterocigotas. En los varones con lisencefalia, todas las neuronas expresan el gen mutante DCX. En las mujeres, debido a la inactivación al azar del cromosoma X, se produce mosaicismo en donde las neuronas de banda heterotopica expresan el gen DCX mutante, y las neuronas del córtex expresan el gen DCX normal. La doblecortina, el producto del gen DCX, parece funcionar como una molécula de señal intracelular critica para la migración de las neuronas en desarrollo.
Las manifestaciones clínicas de esta enfermedad varían en función del grosor de la capa de neuronas heterotopicas. Es frecuente la epilepsia parcial o generalizada, que debuta en infancia. Pueden existir, asimismo, déficits cognitivos de severidad variable.
III. ENFERMEDADES DE LA ORGANIZACIÓN CORTICALIncluyen malformaciones en las cuales la neuronas alcanzan el córtex pero sin formación laminar ni desarrollo de las correctas conexiones intracorticales. El ejemplo clásico es la polimicrogíria, en donde los pliegues son numerosos y pequeños, y con un número reducido de neuronas (sobre todo en las capas medias). Puede ser de diversa etiología: insultos cerebrales hipóxico-isquemicos, infecciones y alteraciones genéticas. Clínicamente, existe retraso intelectual y crisis comiciales, con síntomas adicionales en función de la zona afectada. La polimicrogíria perisilviana puede estar asociada con dislexia selectiva.
Otro síndrome es la esquizencefalia en donde existe un defecto de fusión, con una hendidura uni- o bilateral que se extiende desde la superficie pial hasta la superficie ventricular. La superficie de los labios de la hendidura son polimicrogíricos. Clásicamente se sospechó una naturaleza vascular de esta enfermedad, con ictus in utero; algunos casos han sido confirmado como de este origen. Ha sido una sorpresa la descripción reciente, en pacientes con esquizencefalia severa, de una mutación de novo en el gen humano EMX2. Aunque el defecto de este gen no es constante en todos los casos de esquizencefalia, es probable que aparezcan otras mutaciones patogénicas en células progenitoras cortico-neuronales o vasculares. La clínica de esta enfermedad es enormemente variable en función de la severidad de la malformación, con alteraciones cognitivas y epilepsia.
CLASIFICACION
DE MALFORMACIONES DEL DESARROLLO CORTICAL
(Resumen, de Barkovich el al 2001)
A. Reducción de la proliferación /aumento de apoptosis: Microcefalias
1. Microcefalia con córtex normal o delgado
2. Microlisencefalia (microcefalia extrema con córtex engrosado)
3. Microcefalia con polimicrogíria/displasia cortical
B. Aumento de proliferación/reducción de apoptosis: Megalencefalias
C. Proliferación anormal (celularidad anormal)
1. No-neoplásicas
2. Neoplásicas
II. Malformaciones por migración neuronal anormal
A. Espectro de Lisencefalia/ Heterotopia Subcortical en Banda
B. Complejo en empedrado
1.Síndromes de distrofia muscular congénita
2. Síndromes sin alteraciones musculares
C. Heterotopia
1. Subependimaria (periventricular)
2. Subcortical (distinta de Heterotopia en Banda)
3.Glioneuronal marginal
III. Malformaciones por organización anormal (incluyendo migración neuronal tardía)
A. Polimicrogíria y esquicencefalia
1.Síndromes de polimicrogíria bilateral
2. Esquicencefalia (polimicrogíria con hendiduras)
3.Polimicrogíria asociada a otras malformaciones cerebrales
4. Polimicrogíria o esquicencefalia como parte de Anomalía Congénita Múltiple/Síndromes de Retraso mental
B.Displasia cortical sin células en “globo”
C.Microdisgenesia
IV. Malformaciones del desarrollo cortical, no clasificadas
A.Malformaciones secundarias a errores congénitos del metabolismo
1. Enfermedades mitocondriales y del metabolismo piruvico
2.Enfermedades peroxisomales
B.Otras no clasificadas
1.Displasia sublobar
2.Otras
Índice
| LA
ENFERMEDAD DEGENERATIVA DE LAS MOTONEURONAS O ELA: LA FRUSTRACIÓN CONTINÚA M. Arias Gómez. Hospital de Conxo. Complexo Hospitalario Universitario de Santiago. |
Alrededor de 1870 JM Charcot describió las características fundamentales de la enfermedad degenerativa de las neuronas motoras; este padecimiento neurológico es uno de los más los más dramáticos no sólo para los pacientes y su familia debido a su curso progresivo y fatal, sino también para el neurólogo, todavía impotente ante tal evolución y por ende remiso a su diagnóstico. El término ELA (esclerosis lateral amiotrófica) se ha impuesto definitivamente para denominar a esta entidad nosológica.
DELIMITACIÓN NOSOLÓGICATanto las neuronas motoras del cortex cerebral (motoneuronas superiores) como las del tronco cerebral y médula espinal (motoneuronas inferiores) pueden afectarse por múltiples y diversas enfermedades. La ELA, como entidad neurodegenerativa, se separa habitualmente de las atrofias musculares espinales y bulboespinales de carácter hereditario y de las enfermedades de las motoneuronas producidas por agentes infecciosos (polio, VIH, HTLV-1, lues), neurotoxinas (plomo, latirismo), procesos autoinmunes (paraproteinemia, linfoma, neuropatía motora con anticuerpos antigangliósido) y metabólicos (hiperparatiroidismo, déficit de hexosaminidasa); del mismo modo, las degeneraciones multisistémicas pueden incluir en su cuadro clínico afectación de neuronas motoras.
El cuadro clínico de la ELA, progresivo y fatal, engloba debilidad muscular combinada con: 1) espasticidad, hiperreflexia y signo de Babinski por afectación de motoneuronas superiores; 2) amiotrofia, calambres y fasciculaciones por afectación de motoneuronas inferiores. La muerte, en los sujetos con ELA, se produce fundamentalmente por fracaso de la función respiratoria, incluyendo hipoxia, arritmias cardíacas e infecciones broncopulmonares.
Aunque la combinación de síntomas y signos de afectación de motoneuronas superiores e inferiores constituye el armazón del cuadro clínico de la ELA, clásicamente se distinguen unas formas particulares, que se basan en el modo de inicio y predominio de una región afectada. Así se habla de parálisis bulbar progresiva (PBP) cuando predomina la afectación de los núcleos motores del tronco cerebral, fundamentalmente del bulbo raquídeo; esclerosis lateral primaria (ELP) designa a la afectación exclusiva de motoneuronas superiores y atrofia muscular progresiva (AMP) a la afectación de las motoneuronas inferiores espinales.
PILARES BÁSICOS DEL DIAGNÓSTICO. DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL.El diagnóstico de la ELA se basa en los hallazgos clínicos anteriormente expuestos, con la particularidad de que debe constatarse su progresión a lo largo del tiempo, en conjunción con un respeto de la función esfinteriana, complementados por los datos de diversas técnicas:
- Los estudios de neuroimagen sirven para excluir lesiones estructurales del sistema nervioso central; lesiones localizadas a nivel del foramen magnum pueden cursar con signos clínicos de motoneurona superior e inferior, de ahí que deba examinarse siempre esta región anatómica. En la resonancia magnética (RM) se han descrito atrofias corticales y también hiperseñales, en las secuencias T2, localizadas en los haces corticoespinales.
- Neurofisiología: el estudio electromiográfico pondrá de manifiesto la afectación de las motoneuronas inferiores, que dará lugar a reducción del reclutamiento de unidades motoras, con aumento de tamaño y amplitud de los potenciales de unidad motora, fasciculaciones, ondas positivas y fribrilaciones; las velocidades de conducción nerviosa motora y sensitiva serán normales; deberán excluirse siempre bloqueos de la conducción motora, ya que la neuropatía motora con bloqueos persistentes de la conducción puede parecerse a la ELA, aunque faltan la afectación bulbar y los signos de afectación de motoneruronas superiores y los anticuerpos anti-GM1 suelen estar muy elevados. La estimulación magnética transcortical pone generalmente de manifiesto lentitud de la conducción nerviosa motora central. En algunos casos también se han demostrado alteraciones en los potenciales evocados auditivos de tronco cerebral.
- Intoxicación por plomo y mercurio, enfermedades endocrinas (hiperparatiroidismo, hipertiroidismo) y paraproteinemias con o sin discrasias sanguíneas (linfoma) pueden presentarse con clínica parecida a la de la ELA esporádica, de ahí que siempre deban ponerse en marcha procedimientos diagnósticos para excluir estas entidades. El déficit de hexosaminidasa A del adulto también puede tener clínica similar a la de la ELA, aunque generalmente sólo resulta práctica la determinación de la actividad de dicha enzima en leucocitos y fibroblastos de pacientes menores de 30 años y en descendientes de judíos Ashkenazics. El síndrome postpolio y la afectación focal postradioterápica se diagnostican fundamentalmente por los antecedentes. Las distintas variedades de atrofias musculares espinales (AEM) del adulto (S. de Kennedy, AEM tipo III, oculofaríngea, escapuloperoneal, escapulohumeral, monomiélica, distal) carecen de afectación de motoneuronas superiores y tienen una historia familiar, estando ya disponibles en algunos casos el estudio genético.
Actualmente y fundamentalmente para homogeneizar los ensayos clínicos, la ELA se diagnostica siguiendo los criterios diagnósticos establecidos en 1990 en la Reunión de El Escorial (Madrid), auspiciada por la WFN (World Federation of Neurology), que aparecen en la tabla final.
FORMAS O VARIANTES
Teniendo en cuenta factores etiopatogénicos y epidemiológicos, en la
actualidad podríamos distinguir tres formas de ELA: 1. Forma clásica esporádica: suele presentarse en la vida adulta, siendo la sexta década la de
mayor frecuencia en cuanto a inicio de
los síntomas; existe una mayor afectación de los varones (1.5-1.8/1 frente a
las mujeres), con excepción de la forma bulbar. Kurtzke estimaba en 1982 una
incidencia de la ELA de1.5/100000. El mismo autor, una década después, apuntaba
hacia un aumento de hasta un 30 % en su incidencia. La profesión de granjero, el trabajo que requiere un ejercicio
físico intenso, el deporte y los antecedentes de traumatismos y fracturas
fueron propuestos y también rechazados como factores de riesgo relacionados
con la ELA. También se señala la
asociación positiva con la exposición a vapores de plomo. 2. Forma hereditaria: representa un 10-20 % de los casos. La ELA
familiar puede heredarse de forma autosómico dominante o recesiva. El cuadro clínico es similar al de la ELA
esporádica, aunque con una edad de inicio sensiblemente inferior (media de 45.7
años). En el 50% de las calizado en el
cromosoma 21, del enzima superóxido
dismutasa Zn/Cu (SOD1). La enzima mutada podría tener una función tóxica más
que carecer de actividad. En algunos casos de ELA familiar se ha demostrado una
alteración genética en 2q33. En el locus 17q21-22 se localiza el gen, cuya
alteración puede causar un cuadro familiar de ELA asociada a demencia. 3. Forma de los Chamorros de Guam (archipiélago de las
Marianas): la ELA tiene en esta
particular población isleña una
incidencia mucho mayor y, pese a presentarse con un curso clínico similar a los
de la forma esporádica clásica, hay que señalar su frecuente asociación a parkinsonismo y demencia. Chamorros de
distintas islas de las Marianas, presentan una mortalidad mucho menor por ELA
que los Chamorros que viven en la isla
de Guam; esto podría sugerir una
hipótesis ambiental más que genética. No se han encontrado en estos sujetos con
ELA mutaciones en el gen de la SOD1 ni asociación al genotipo epsilon 4 de la
ApoE, aunque si baja frecuencia del alelo epsilon 2, que podría tener papel
protector de la amiloidogénesis. En la península de Kii (Japón) y en Nueva
Guinea oeste también se encuentran focos de mayor incidencia de ELA superponibles a la forma de Guam. A diferencia de la ELA
esporádica, estas formas han disminuido
en cuanto a incidencia. No se ha podido demostrar la acción tóxica de la harina
obtenida de Cicas circinalis y en concreto del aminoácido
beta-N-metilamino-L-alananina (BMAA). Algunos estudios han encontrado elevados
valores de Mn y Al y bajos valores de
Ca y Mg en el agua y suelo de los
lugares geográficos implicados. En Madras (India) se observa también una forma
particular de ELA. Las predicciones de que la ELA de Guam iba a desaparecer parece que no se están
cumpliendo. Pese a la multitud de estudios anatomopatológicos realizados en
pacientes fallecidos de ELA, todavía no se ha podido establecer el lugar
primario de la enfermedad y todavía no está claro si se trata de una
neuronopatía o una axonopatía; tampoco se ha demostrado un influjo
transináptico inductor de la degeneración de las motoneuronas inferiores por
parte de las superiores. La pérdida de ambos tipos de motoneuronas es el hallazgo fundamental de
la histopatología de la ELA, acompañado de áreas de gliosis astrocítica y espongiosis
laminar en la segunda capa cortical. Neuronofagia, picnosis, “células fantasma”
son hallazgos presentes en el cortex, núcleos del tronco y astas anteriores
espinales. Las grandes fibras
mielínicas de las raíces anteriores aparecen atróficas y los haces
corticoespinales degenerados. Diversas inclusiones celulares han sido descritas en las motoneuronas:
los cuerpos de Bunina son inclusiones eosinófilas, que se consideran
específicas de la ELA; también se observan a veces inclusiones basófilas y excepcionalmente
cuerpos de Hirano y de Lewy. Tinciones
antiubiquitina demuestran la presencia de esta proteína, implicada en diversos tipos de degeneración
neuronal, en inclusiones de células del asta anterior y en menor proporción en
otras localizaciones (hipocampo, cortex entorrinal y neocortex), tanto en
formas esporádicas como en formas familiares de ELA, con o sin demencia. Para
algunos autores estas inclusiones ubiquitin-positivas serían más específicas de
ELA que los propios cuerpos de Bunina. Los axones abalonados presentan
esferoides que podrían indicar fallo en el transporte axonal. En la ELA tipo Guam se
evidencian abundantes ovillos neurofibrilares, similares a los de la enfermedad
de Alzheimer, que contienen fragmentos de amiloide beta-A4 y reaccionan con
anticuerpos antiproteina tau; se encuentran tanto en el cerebro como en la
médula espinal. Los ovillos neurofibrilares también se encuentran en una alta
proporción de sujetos de Guam sin patología neurológica aparente. Las causas y mecanismos que inciden en el desarrollo de la ELA están
todavía por aclarar. Día a día se van coleccionando datos de la posible
incidencia de diversos factores, que podríamos resumir en:
- Excitotoxicidad: AMPA, NMDA,
cainato, metabotrópico sensible al quisqualato son distintos tipos de receptores, que median la acción de diversos
aminoácidos, que por diversos mecanismos (entrada de calcio, activación de
proteina G) van a producir variadas alteraciones metabólicas que pueden
determinar toxicidad y muerte neuronal. Así se sabe que la activación del
receptor NMDA da lugar a entrada de Ca, que pone en marcha la generación de
óxido nítrico (ON), que ejerce como neurotoxina. Glutamato y aspartato son los
dos aminoácidos excitotóxicos, cuyo papel ha sido más estudiado en la ELA,
encontrándose elevadas sus concentraciones en sangre y LCR. El riluzole es un
antagonista del glutamato que ha demostrado cierto efecto terapéutico en la
ELA, utilizándose en la actualidad como medicación hospitalaria. - Los factores genéticos,
comentados anteriormente, tienen un papel primordial en las formas hereditarias
de ELA, aunque todavía no se conocen las consecuencias (¿toxicidad de la enzima
errónea o falta de actividad?) de las mutaciones demostradas en el gen de la SOD1. El
diagnóstico de ELA debería realizarse con el más alto grado de seguridad; cuando el paciente o su entorno
familiar soliciten una segunda opinión es aconsejable animarles a que consulten con otro neurólogo. La naturaleza y
evolución de la enfermedad deben ser expuestas con detalle a la familia y,
dependiendo del nivel cultural y estado psicológico del paciente, habrá que
plantearle, en el momento
adecuado, la toma de una decisión
personal sobre si implantar o no, llegado el momento, la ventilación asistida.
No disponemos de ningún tratamiento que cure o frene esta enfermedad.
El riluzole es el único fármaco (de dispensación hospitalaria) que está
aprobado para el tratamiento de la ELA: su efecto es realmente muy escaso,
prolongado unos meses la vida de los pacientes, a lo que también han
contribuido la ventilación asistida domiciliaria y la nutrición enteral.
| Diagnóstico de ELA requiere | Categorías de ELA | Deben estar ausentes | Diagnóstico se apoya en |
| 1. Signos de MNS | Definida: MNS + MNI en 3 regiones | 1. Trastorno
sensitivo
2. Disfunción esfinteriana |
1. Fasciculaciones en una o más regiones |
| 2. Signos de MNI | Probable: MNS + MNI en dos regiones (MNS rostral a MNI) | 3. Problemas
visuales
Trastorno autonómico |
EMG con cambios neurogénicos |
| 3. Curso progresivo | Posible:
MNS * MNI en una región; MNS en 2 ó 3 regiones (ELP)
Sospecha: MNI en 2 ó 3 regiones (AMP) |
5. Enf de
Parkinson
6. Enf de Alzheimer 7. Exclusión de otras entidades que mimetizan ELA |
3. Velocidades
de conducción motora y sensitiva normales (latencias distales pueden
estar >)
4. Ausencia de bloqueos de conducción |
MNS: motoneurona superior; MNI: motoneurona inferior; ELP: esclerosis lateral
primaria; AMP: atrofia muscular progresiva